Este es mi primera entrada en ésto llamado "Blogging" y quiero escribir sobre algo que no hace mucho medité mientras observaba a mis hijos jugar en el patio con una mangera y el chorro de agua. Primero me trasladé varios años a trás cuando jugaba con amigos en la calle, entre una pelota, un trompo, volando papalotes,o simplemente comiendo fruta fresca, acabada de cortar de un árbol, arból donde pasabamos el tiempo platicando entre sus ramas. Como olvidar juegos como las escondidas, toca timbre, quemaditos, manejar bicicleta en la calle que de alguna vez se convirtió en complice de nuetras travesuras, risas y muchos buenos ratos.
En la actualidad, los niños crecen muy rápido, y su diversión esta sujeta a cosas materiales, como esclavos de una sociedad consumista en la que la inocencia se pierde entre Ipods, celulares, videojuegos, la TV y el internet. Nosotros los padres somos gran responsables de esta transformación de la infancia (y me cuesta trabajo aceptarlo como tal). Tan metidos en nuestros asuntos y trabajos que descuidamos y olvidamos lo que es convivir con la familia, con los hijos, y hasta con las esposas. A medida que uno crece, de alguna menera entramos en este juego en donde somos dependientes de estar conectado del mundo virtual, (el escribir este blog es un ejemplo de lo que digo) y nos desconectamos del vivir el día día.
Los exhorto, si tienen familia y en especial hijos, de vez en cuando disfrutar un rato con ellos, a como lo hacían en sus viejos tiempos, y les aseguro que será un experiencia enriquecedora tanto a nivel personal como a nivel familiar.
Hasta la proxima...
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