domingo, 10 de junio de 2012

A 20 días de escribir nuestra propia historia:

Hace questión de unos días ví un comercial que representaba un Mexico diferente.

http://www.nuestromexicodelfuturo.com.mx/ Se refiere a un México de oportunidades, de igualdades, con trabajo para todos, con derecho, educado, moderno, plural, con sed de ganar, orgulloso, con estado de derecho. 

Mi primer pensamiento fue lo utópico que me pareció. No me mal entiendan, discernir "la imposibilidad" del contexto me costó mucho trabajo, pero mucho trabajo.  Un torbellino de sentimientos sucumbía mi razón: por un lado, el movimiento #132, o el movimiento por la paz, o hasta el mismo Anonymous Mexico, son un claro ejemplo de aún existen ciudadanos que exigen "con fuerza" lo que otros callamos por apatía  o porque simplemente no entienden la gravedad de la situación del país. "El quinto poder" (Facebook y Twitter) ha dado un revuelo a las campañas políticas, y ha hecho  que muchos de nosotros vivamos nuestra democracia de una manera más activa: leyendo, informándonos, debatiendo, y compartiendo nuestras ideas y opiniones. Esto ha puesto en alerta a la clase política, dejándoles en claro que ya no somos los de antes, que ahora somos más educados, y que estamos cansados del mismo circo que se monta cada 6 años. Este grupo son todos los mexicanos que buscamos el bien común y que queremos aquel México del vídeo, pero sobre todo somos aquellos ciudadanos que no dependemos directa o indirectamente del sistema político, que no pretendemos un hueso por grande (algún puesto político) o pequeño (algún trabajo o beneficio) que fuera.

Y el dilema ? Aquel grupo "dependiente del sistema" es lo que me preocupa. Estás son victimas colaterales de los rezagos educacionales y económicos de los sexenios anteriores, o peor aún  algunos son oportunistas que aspiran a un cargo popular por los beneficios del mismo sin ninguna convicción a la búsqueda de un México mejor y se aprovechan de la necesidad de los acarreados que su único pecado es buscar un trabajo digno. Este grupo representa al voto duro, sin reflexión, donde la supervivencia de esta clase va de la mano con el egoísmo nato de satisfacer su necesidad inmediata de mantener el pan en su casa. Entonces es realmente egoísmo ?

Faltan 20 días, y este 1ero de Julio del 2012, los Méxicanos escribiremos el prefacio de una nueva etapa en nuestro país, indistintamente del candidato que gane, los importante es que "Todos los Mexicanos entendamos que es México quien debe ganar", porque ganando México #GANAMOS TODOS.

miércoles, 11 de abril de 2012

México: 82 millones de votos, 4 candidatos, 1 futuro el cual nosotros podemos cambiar.


Las campañas presidenciales han arrancado, y la pregunta de quién es el mejor candidato(a) para ocupar la silla en los pinos, toma más forma a medida que nos acercamos a nuestra cita con democracia. Día a día somos bombardeados con spots en todos los medios de comunicación masivo, e inclusive en nuestro facebook o twitter algún amigo ya hizo un comentario o compartió un link alusivo al tema que trata de sugerirnos el o la mejor de los 4 fanstásticos.

Estoy seguro que durante nuestro día, nos topamos con alguna consecuencia de las administraciones pasadas, algunas buenas y otras muy irritantes, y esta misma dualidad de sentimientos nos hace comparar y reflexionar a quién darle nuestro voto. Escuchamos propuestas y promesas, y hasta observamos que salen a flote alguna que otra falla o difamación de los candidatos y es que al final de cuentas, a pesar de que hay leyes, lo importante en la guerra electoral es captar la mayor cantidad de votos sin mesura alguna.

Este 1ero de Julio, muchos elegirán no el mejor candidato, si no la persona que les beneficia de manera directa o indirectamente para conseguir "el hueso", otros solo pensarán en castigar a un partido pensando que estábamos mejor hace 12 años, otros más se dejaran llevar por el marketing de las campañas del momento sin importar que futuro le depara al país que poco a poco esta tocando un fondo, si no es que ya tocó. Pero el pensar que por quién votemos resolverá nuestros problemas es algo muy inocente, pero sobre todo difícil de aceptar para mi. Escuche por ahí en una entrevista que México necesitaba un mesías como Lula, pero creo yo el mesías verdadero está en nosotros, y nosotros mismo actuando y pensando en el bienestar de México. De ser así cualquiera de los 4 candidatos pues convertirse en la opción al cambio que tanto deseamos, siempre y cuando TODOS: clase política, autoridades, comerciantes, asalariados, estudiantes, maestros, padres y madres de familia trabajemos en pro al cambio verdadero.

A medida que escribía este draft, salió a la luz pública un video de un grupo llamado Nuestro México del Futuro, y me lleno de orgullo saber que hay gente ya trabajando duro para concientizar a las masas para no solo tomar una mejor decisión si no que también sean parte de éste cambio que necesitamos, porque en el Mexico que yo quiero, "Todos jalamos parejo".

jueves, 29 de marzo de 2012

Rencontrándome con mis raíces

Durante una conferencia en Houston, TX, se me ocurrió llevar a un cliente a un restaurant peruano, en mi afán aventurero de presumirle lo rico de la gastronomía peruana y sentirme orgulloso de la misma, como buscando de alguna manera de reencontrarme con la parte peruana que aún vive en mi.

Mis ansias eran muy grandes, y mis expectativas mucho más, creciendo a una escala exponencial a medida que nos desplazamos milla por milla, en carro por supuesto, para llegar a un restaurant llamado Lemon Tree, en los alrededores de Houston.  Despúes de casi 31 millas / 49 kms y el tráfico de la tarde, llegamos  a un restaurant chico, de bajo perfil y discreto, nada que lo identificara con Perú, ni siquiera llamativo, ni colorido pinta característica y peculiar de la cultura latina.

Ya sentados, mientras leía el menú, en una disputa interna, mi mente y mi paladar trataban de llegar a un acuerdo paz sobre que pedir: ceviche, lomo saltado, chupe de camarones, tacu tacu, seco, jalea; peor aún, no sabía si ir directo al platillo fuerte o disfrutar cualquiera de las entradas. Pero una salomónica decisión destelló, eligiendo como platos al centro: ceviche y jalea, y como plato de segundo tiempo, uno de mis favoritos, el Lomo Saltado. 

En el fondo el restaurant se llenaba y lo interesante era que no sólo de peruanos, si no, gringos que venían a disfrutar o probar el fus de la gastronomía peruana. Aproveché el instante y los comensales se convirtieron en mis cómplices, como asegurando que fue una muy buena elección el lugar pero sobre todo, la comida. Mi cliente, por su parte, muy extrañado por los nombres en el menú, se le notaba el miedo por aventurarse a probar lo que yo le transmitía con mi entusiasmo. Cualquier elección era buena y no se iba arrepentir, sugerí platillos, pero el finalmente acertó igual con un tacu-tacu a la Lemon Tree.

Finalmente llegaron los platillos, y tanta algarabía y emoción quedaron por los suelos al ver que al menos en presentación las entradas carecían de eso mismo, personalidad y estilo peruano. Muy simples para mi gusto, pero no quise bajar mis ánimos, y continué con el degustación. No sabía que decir, el sabor estaba al mismo nivel que la presentación, era  imposible el dejar de pensar que había probado mucho mejores platillos en los restaurantes peruanos de Miami, y Ft. Lauderdale, o cuando los preparaba mi mamá o mi papá. Peor aún no sabía ni que decirle a mi cliente, porque por su rostro sólo decepción era lo que se percibía, un ceviche crudo, sin cebolla morada, con casi nada de cilantro y una jalea pobre, frita en un aceite muy recocido con mariscos que no tenían nada de frescos, hicieron del momento un momento muy incómodo.

Quise presumir de la gastronomía peruana a mi cliente mexicano, y yo sé que nuestra gastronomía es una delicia, tanto en presentación como en su sabor original y su gran variedad. Quise reencontrarme con mis raíces peruanas, y lo hice sintiéndome orgulloso de nuestra gastronomía y su gente, y prueba de ello llevé a mi cliente a lo que pensé iba ser el "highlight" del viaje, pero el restaurant, su servicio y, sobre todo, su carencia de ganas representada en su comida, se encargaron de derrumbar mis expectativas y mucho más las de mi cliente. Sólo la inca cola, levantó aquellos ánimos que traía, como lo único acertado de aquel momento.

No sé si por el querer reencontrarme con mis raíces, o por querer presumirle a mi cliente, elevé muy por alto lo que esperaba del lugar. Pero mi entusiasmo y orgullo del momento me hizo sentir y concluir que nunca hubo necesidad de reencontrarme, porque mi parte peruana, que pensé que se había enterrado al salir de Perú muy chico, sigue ahí dentro mí y me siento muy contento porque ahora lo tengo claro.

domingo, 25 de marzo de 2012

Una acelerada y diferente infancia la del siglo XXI

Este es mi primera entrada en ésto llamado "Blogging" y quiero escribir sobre algo que no hace mucho medité mientras observaba a mis hijos jugar en el patio con una mangera y el chorro de agua. Primero me trasladé varios años a trás cuando jugaba con amigos en la calle, entre una pelota, un trompo, volando papalotes,o simplemente comiendo fruta fresca, acabada de cortar de un árbol, arból donde pasabamos el tiempo platicando entre sus ramas. Como olvidar juegos como las escondidas, toca timbre, quemaditos, manejar bicicleta en la calle que de alguna vez se convirtió en complice de nuetras travesuras, risas y muchos buenos ratos.

En la actualidad, los niños crecen muy rápido, y su diversión esta sujeta a cosas materiales, como esclavos de una sociedad consumista en la que la inocencia se pierde entre Ipods, celulares, videojuegos, la TV y el internet. Nosotros los padres somos gran responsables de esta transformación de la infancia (y me cuesta trabajo aceptarlo como tal). Tan metidos en nuestros asuntos y trabajos que descuidamos y olvidamos lo que es convivir con la familia, con los hijos, y hasta con las esposas. A medida que uno crece, de alguna menera entramos en este juego en donde somos dependientes de estar conectado del mundo virtual, (el escribir este blog es un ejemplo de lo que digo) y nos desconectamos del vivir el día día. 

Los exhorto, si tienen familia y en especial hijos, de vez en cuando disfrutar un rato con ellos, a como lo hacían en sus viejos tiempos, y les aseguro que será un experiencia enriquecedora tanto a nivel personal como a nivel familiar.

Hasta la proxima...